Pecado y Pecadores!

Cuando yo vivía en el mundo yo no podía concebir una vida de pecado, y aun así no podía vivir sin pecar. Para mi pecar era hacer lo correcto, y no estoy hablando de la violencia o del flagrante delito. Sino de las aparentes pequeñeces que todos pasamos por desapercibido.
Para mi decirle que no a una oportunidad de acostarme con una mujer atractiva era algo incoherente, inconcebible, pasar la oportunidad de comprar algo a “buen precio”, sin importar de donde había venido era una idiotez, la mentira era algo natural y de lo cual yo me jactaba, pues sabia “negociar” la solución a todas las situaciones a través de mi habilidad para “acomodar las cosas”, yo vivía dentro de la ley, no porque las leyes eran buenas sino porque no me interesaba verme envuelto en problemas legales, pero inconcientemente en todo momento estaba dispuesto, y buscando la oportunidad de extender los limites de la ley y aprovechar las zonas grises.
Para mi, tomar alcohol era algo natural y apropiado, y si no manejaba borracho, no era por no estar en condiciones de manejar sino porque podría ser atrapado.
Y así iban las cosas en mi vida, y así van las cosas en la vida de todo aquel que no conoce a Jesús.
Y muchos dirán que ahora me visto de santo y me creo con derecho de juzgar a todo el mundo. Ese no es el caso. El caso es que parte de mi trabajo a través de mi vida mundana era conocer a las personas, y ese don se desarrolló a tal punto, que yo aprendí a discernir al hombre aun antes de que abriera su boca.
Y se con certeza que todo aquel que vive en el mundo actúa de igual manera que yo lo hacia; no necesariamente con tanta premeditación, pero ciertamente con intención. Y la razón por esto es que no podemos evitarlo, esa es la naturaleza del hombre. Y las leyes siempre han sido solo una medida de lo que al hombre le esta permitido hacer, pero dentro de ese limite siempre estamos buscando la manera de obedecer solo lo que hay que obedecer y nada mas, y cuando sabemos que podemos hacer algo y no ser atrapados la tentación es enorme, y muy pocos pasan la oportunidad de no hacerlo.
Este es uno de los problemas de la infidelidad por ejemplo. Las estadísticas muestran que la infidelidad en ambos sexos va en incremente acelerado, y hoy tanto la mujer como el hombre están expuestos y dispuestos a ser infieles en alguna etapa de sus vidas matrimoniales. Igualmente sucede con los impuestos, todos buscamos la manera de pagar lo mínimo, y cuando llega la hora de pagar buscamos la manera de encontrar todas las oportunidades posibles de reducir nuestros pagos. Igualmente podría yo hablar de las leyes del transito. Y las constantes violaciones. En esto no tengo que abundar pues todos sabemos que de algún modo, en algún momento hemos sido culpables.
Estoy convencido que muchos leerán esta nota y dirán, yo no hago eso, y quizás sea cierto que tu no hagas eso, pero si haces lo otro. Y si tu no conoces a Jesús, lo otro es algo que para ti no existe o no lo puedes ver, o quizás si lo ves pero prefieres ignorarlo, o decir, que no es gran cosa, o que todo el mundo lo hace, pero al final, si la conciencia no nos acusa no hay de que preocuparse, correcto? El problema es que la consciencia es solo una alarma, un mecanismo de defensa, y se puede apagar, y si la primera ves que hacemos algo y nos avisa no le hacemos caso, la próxima vez la consciencia asume que lo que hicimos no es malo y ya no nos avisa más.
La vida en Cristo te da herramientas de defensa contra el pecado y alarmas que no se pueden apagar. Y ciertamente tú puedes no utilizar esas herramientas de defensa o podrías ignorar la alarma por un tiempo, pero hay algo más que existe en la vida de un hijo de Dios y que no existe en aquellos que no lo son; la disciplina.
Si tu eres un verdadero hijo de Dios y le desobedeces, como todo buen padre el te va a disciplinar. Y aquellos que dicen ser cristianos y viven una vida de pecado y no son disciplinados por Dios es porque realmente no son Cristianos. Es así de sencillo.
La Biblia nos enseña que el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. (Hebreos 12:6) Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, no hijos, (v. 8)
Yo ya no necesito preocuparme por las leyes, pues mi amor a Dios y mis constantes deseos de agradarle son más grandes que todas las leyes, y no existe ninguna ley que yo no respetaría, porque todas las leyes del hombre están sujetas a la ley de Dios. Y de la misma manera que Dios nos dio sus mandamientos no para que los obedeciéramos, sino para que pudiéramos ver nuestros pecados a la luz de la ley (Romanos 5:20) de esa misma manera a través de Cristo Jesús el nos libero del Pecado y de la muerte (Romanos 6:22)
Porque la paga del pecado es la muerte, pero el regalo de Dios es vida eterna, en Cristo Jesús, nuestro Señor. (v. 23)
Yo no soy ningún santo. Estoy lleno de defectos como todo ser viviente, pero ahora yo tengo un poder dentro de mi que es mas poderoso que todos mis defectos, y cada día el me aleja mas de las cosas que una ves me hicieron esclavo del pecado.
El Espíritu de Dios, el cual vive en mi, no es exclusivo de mi propiedad. Es un regalo de Dios para todo aquel que quiera recibirlo.
Tu solo tienes que tener en tu corazón el deseo de sanar, de ser transformado, y la sangre de Cristo Jesús lavara tu alma y tu espíritu, y podrás tener un encuentro extraordinario con la fragante luz de la libertad que es en Cristo Jesús
Y conocerás la verdad, y la verdad te hará libre (Juan 8:32

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

La Sangre de la Esperanza!

Soy una nueva creación, y yo lo sé porque la Biblia me enseña que la sangre de Jesús fue derramada para el perdón de mis pecados y porque le he dado a él la bienvenida en mi vida como mi Señor y Salvador, todas mis miserias, toda la inmundicia en mi vida es lavada y puedo empezar de nuevo, con una vida limpia.
Pero, ¿cómo es que esto realmente funciona?, ¿cómo puede una persona que ha estado viviendo una vida de inmoralidad, de corrupción, de libertinaje, decir de repente ‘estoy limpio’ y estar verdaderamente limpia?
En aras de la concisión, vamos a omitir algunos detalles, pero les exhortamos a encontrar una explicación más exhaustiva en las referencias bíblicas que hemos añadido.
Todo se inicia con el pecado de Adán y Eva y la necesidad de que un animal sea sacrificado para cubrir su desnudez (Génesis 3:21). Dios nos presenta a continuación, la única manera a través de la cual su ira hacia nosotros puede ser apaciguada, con el derramamiento de la sangre de un animal limpio el cual es presentado ante el altar, (Génesis 4:4) Abraham entendió el significado de esta necesidad e hizo muchos sacrificios para Dios, y lo mismo hizo Isaac y Jacob y sus descendientes.
Entonces Dios les dio la Pascua a los israelitas en Egipto, mediante la cual al pintar los marcos de sus puertas con la sangre de un limpio cordero de sacrificio, las vidas de sus primogénitos fueron protegidas cuando el ángel de la muerte pasó a través de Egipto matando a todos sus hijos y animales primogénitos. (Éxodo 11:01-12:30)
Luego, en el desierto Dios le dio a Moisés un modelo del tabernáculo que se habría de construir exactamente como mostrado, pues era una copia fiel de aquel tabernáculo más grande en el Reino de los Cielos. E hizo Dios un pacto con su pueblo, mediante el cual les presentó las leyes y los mandamientos, y el cual fue sellado por el derramamiento de sangre en el tabernáculo y sobre los pergaminos y en la gente, y sobre todos los artículos que se utilizarían para el altar y para el cumplimiento de ese pacto. Dios también le dio a Israel el Arca de la Alianza en cuya cubierta se rociaba la sangre del sacrificio por el perdón de los pecados. Todo esto se explica en detalle en las Escrituras, en Éxodo 24 y 25. Sin embargo, estos acuerdos fueron temporales y estos sacrificios era necesario repetirlos una y otra vez, y el Sumo Sacerdote debía presentar la sangre de la expiación, por él y por el pueblo que representaba. Una vez al año era esto llevado a cabo en el lugar más santo, donde estaba depositada el arca de la alianza.
Y llega Jesús, y a través de su ministerio, vemos cómo Él viene a cumplir la promesa de un nuevo pacto (Jeremías 31:31-34). Él se presenta a las naciones Santo en su bautismo (Mateo 3:16), (Marcos 1:10-11). Y Él fue traspasado por nuestras rebeliones (Isaías 53:5), (Juan 19:34).
El libro de Hebreos capítulos 7 al 10 nos da un informe completo y exhaustivo del cumplimiento de la Ley y el establecimiento del nuevo pacto. Jesús es ordenado sumo sacerdote y el se presenta a sí mismo ante Dios a través del templo en el cielo después de haber derramado su sangre en el calvario.
Una vez y para siempre Jesús se presenta ante el Padre cumpliendo así la exigencia de un sacrificio de sangre por el precio que debía ser pagado por el perdón de los pecados.
Cuando Jesús entregó su espíritu en la cruz, dentro del templo la cortina del lugar santísimo se rasgó en dos (Mateo 27:50-51). Ya No habría más necesidad de sacrificio. A partir de este momento Dios seria accesible a todo aquel que quisiera llegar a él a través de Jesús.
¡Qué bendición tan maravillosa, cuan hermoso regalo nos ha sido dado por medio del sacrificio de Jesucristo! Y cuan bello escenario ha sido montado por el Señor para el rescate de la humanidad.
"Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto. ". (1 Pedro 1:18-19)
El sacrificio que Jesús hizo, él lo hizo para toda la humanidad "para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna". (John 3:16).
Esta es una maravillosa promesa de esperanza y redención. Podríamos tenerlo todo o podríamos no tienen nada en esta tierra, pero las cosas materiales son perecederas, y no tienen ningún valor cuando meditamos sobre la realidad humana.
Pero a través de Su Sangre, Jesús nos ha dado el regalo más grande, un regalo con el que puedes contar, un regalo el cual puedes llevar contigo como una bandera para siempre, la esperanza bendita, la gran expectación de la vida eterna.
Jesús es nuestra única esperanza, su sangre es la prenda en que somos vestidos al venir al altar frente al Padre, y el nos ve en la pureza de su hijo, y tenemos la vida eterna, hoy y para siempre.
Ven y reúnete con nosotros ante su altar, y permite que Su gracia sea una bendición en tu vida, y hazte dueño de la esperanza verdadera.

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús