Agua Viva

Cuando era un joven muchacho, estuve una vez de visita en la región de Polo, en la provincia de Barahona, en la República Dominicana, y fuimos invitados a una casa en la montaña.
Al llegar a este lugar me quedé perplejo, hipnotizado por la impresionante belleza de este lugar, pero lo más extraordinario era una pequeña corriente de agua que bajaba de la montaña. Esta familia había logrado construir una gigantesca piscina justo en el camino de la corriente y por el fondo de la piscina, el agua seguía fluyendo en su propio curso, por lo que este cuerpo cristalino de agua fresca siempre era perfecta. El propietario de la casa explicó que se trataba de agua pura de manantial filtrada a través de las rocas de la montaña. Y de hecho, el sabor y la textura de esta agua dejaban sentir su pureza. Explicó que la corriente estaba siempre presente, y aunque a veces durante los meses de verano se hacía más pequeña, siempre estaba fluyendo, y nunca se secaría, de modo que la piscina estaba siempre limpia y fresca.
Años más tarde, conducíamos a través de las montañas en Guatemala en la temporada de invierno, podíamos ver frecuentemente, las caídas de agua que corriendo desde la montaña. Había tantas de estas cascadas que pronto dejé de contar. Veíamos a los pies de estas caídas de agua cómo los niños se reunían en su entorno a jugar y bañarse, y cuántas mujeres estaban allí con sus cestas, lavando su ropa. Por alguna razón, este bello espectáculo trajo el recuerdo de aquella extraordinaria piscina de Polo.
Unos meses más tarde, sin embargo, me encontré de nuevo en esta región montañosa de Guatemala durante el verano, el hermoso verde de la vegetación había sido reemplazado por parches de gris y marrón, y la exposición de las rocas y la tierra desmoronada por las laderas de las colinas. Todas las cataratas y arroyos habían desaparecido, y habían sido reemplazados por una vegetación seca, y árboles muertos. Toda la zona parecía deprimente, triste, como si pasando por una época de dolor, de luto y congoja.
Mientras miraba las montañas con tristeza no pude dejar de reflexionar sobre las palabras de Jesús en la Biblia en el libro de Juan capítulo cuatro, como le habló a la mujer samaritana
 " Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed de nuevo. El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.“ (Juan 4:13-14)
Al meditar en estos versículos en esta mañana, pude ver cómo el agua en Polo se precipitaba a través de su curso, llenando la piscina y llevándose consigo toda la suciedad y los residuos acumulados, y continuando su viaje cuesta abajo. Y pensé, que somos como esa piscina y el agua viva del Espíritu Santo está siempre corriendo a través de nosotros, es por eso tenemos que hacer un camino para que esta pueda fluir y seguir su curso, afectando la vida de los demás, pues está a medida que nos limpia, y que nos purifica, traerá en su fluir a otros las bendiciones de los dones que Él nos ha dado.
Mientras permitamos que este flujo de agua viva, traiga a través nuestro la gracia de Dios a nuestros vecinos, a nuestros amigos, y a aquellos extraños con quienes nos encontramos en nuestra vida diaria, su frescura nos hará más limpios, nos purificara aún más.
Las palabras de Jesús eran muy clara, " el agua que yo le daré se convertirá en él en fuente de agua que fluya para vida eterna. En otras palabras, esta agua se convierte en una piscina, en un cuerpo de limpieza, de frescura de purificación, un pozo que da vida eterna. Pero una piscina que no fluye se estanca, un pozo que no filtra el agua se convierte en un charco hediondo , por lo que esta agua debe seguir fluyendo , tocando con sus bendiciones a los demás, dando vida a los que nos rodean , saciando la sed de la muchos de los que se cruzan en nuestro camino.
Dios no nos ha dado el don de la salvación para guardarlo para nosotros mismos. Su gracia es suficiente para alcanzar a todos, su amor va mucho más allá de los oscuros rincones del universo, y hemos sido equipados para ser un cuerpo de agua cristalina, que refleja su gracia y amor para que todos la vean, y para el beneficio de aquellos que podemos tocar con él.
Las colinas secas polvorientas de las montañas de Guatemala nos dicen lo que ocurre cuando el agua no fluye a través de ellas. Un afluente que está seco no sirve para nada.
Así que vamos a dar más hoy de lo que Dios nos ha dado, abramos nuestros brazos y abracemos el mundo, derribando todas las barreras, demoliendo toda fortaleza, que la libertad de Cristo pueda ser visto en nosotros, y se convierta en una corriente codiciada en la cual fluye la vida y el amor y la compasión.
 Permite que esta agua viva fluya a través de ti libremente, y se bendecido, mientras tú bendices a otros.

José A. Luna
Un siervo de Cristo Jesús,

Un Siervo y un Rey!

Yo no soy más que una persona cualquiera con un montón de defectos, con una gran cantidad de rasgos que continúan saliendo a la luz en los momentos más inoportunos. Al igual que tu o el vecino de al lado, yo soy sólo un individuo, con un montón de individualidades que inconvenientemente me hacen frágil y débil y lleno de faltas. Ni siquiera puedo pretender ser un buen imitador de Jesús, quien siendo en su naturaleza misma Dios, no consideró el ser Dios algo a utilizar para su ventaja, pero se rebajó voluntariamente, tomando forma de siervo (Filipenses 2:6-7, énfasis mío).
Gracias a Dios por su gloriosa gracia, por su amor redentor por la humanidad, porque somos tan sucios y corruptibles, que incluso en nuestro camino a la santificación seguimos recogiendo la suciedad y el lodo. Gracias a Dios por su hijo siervo, nuestro señor Cristo Jesús, ya que en nuestro intento de caminar en su pasos sólo seguimos arruinando su obra redentora en la cruz.
No puedo imaginarme siendo santo, y aunque yo no practico el fornicar o robar o mentir o decir improperios, a pesar de no matar ni codiciar los bienes ajenos, a pesar de haber conseguido por la obra de su Espíritu el desactivar la mayoría de los inmundos hábitos que aun se negaban de desprenderse de mi, yo todavía puedo ver cómo cada día trae sus propios retos en mi caminar hacia la santidad, y mis defectos son tantos que no intento llevar cuentas de ellos, sólo dejo que el Espíritu de Dios los haga brotar como hierba mala, y los arranque de raíz en la medida en que aparecen.
Miro a mi alrededor con desden, con frustración a veces, la podredumbre de la iglesia, mas al voltear la mirada hacia adentro me doy cuenta que no es sólo ellos, soy yo también, y entonces recuerdo las palabras de Pablo al saludar a los Corintios: "a la iglesia de Dios en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquellos que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. (1 Corintios 1:2)
un pueblo corrupto por cierto, los Corintios tenían prácticamente todos los defectos que una iglesia local podría tener, sin embargo, Pablo les llama la Iglesia de Dios, él los llamó santificados, incluso trajo a colación el hecho de que estaban llamados a ser santos. Porque a pesar de sus defectos, a pesar de los conflictos y las contradicciones y contiendas, a pesar del pecado evidente arrastrado por muchos de ellos; igual que nosotros, ellos invocaron el nombre de Jesús, y como el nuestro, Él era su Señor y salvador. Y el poder redentor de la cruz había puesto una capa de blancura sobre ellos. Pues la gracia de Dios no es condicional, excepto en la cruz, y Pablo estaba siendo la encarnación de esa gracia.
Entonces, ¿dónde quedo yo? Creo que estoy llamado a dar gracia y ser yo mismo y dejar que el Espíritu Santo haga el resto. Creo que estoy llamado a estarme quieto y saber que Él es Dios, y si Él se desprendió de su trono para tomar el corazón de un siervo, ¿Cómo soy yo más importante que Jesús para atreverme a negarme a hacer lo mismo que el hizo? A ser un siervo, y a servir!
¿O no he sido yo llamado a ser un imitador de Jesús? Pablo dice "Imítenme a mi al igual que yo también imito a Cristo" (I Corintios 11:1). Y Jesús dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame." (Marcos 8:34).
Entonces me pregunto: ¿soy yo real, o no soy más que otro gran hipócrita tratando de verme real?
Algo real es que a menudo oigo la voz de Dios guiándome en la dirección correcta, y que identifico su voz a través de las confirmaciones de las Escrituras y la oración, y las circunstancias, y los hermanos cristianos; lo cual a menudo me lleva a creer que debe haber algo real en mi. Por otro lado no me cabe duda que el Espíritu Santo está en mí, porque muchas veces me da evidencia de su presencia, sobre todo en los momentos en que estoy a punto de meter la pata o pisar los pies de alguien. Y yo trato de seguir la guía del espíritu, y en lo mejor de mi capacidad obedezco los mandamientos de Dios como yo los interpreto. Y sin embargo, podría dar un montón de testimonios de las ocasiones en que Dios me habló y yo no escuché, y cada una de esas ocasiones ha dejado una enorme cicatriz en mis adentros, y estas me recuerdan continuamente que lo que Dios dice siempre es importante. Y sin embargo, aún consigo enredar las cosas de ves en cuando; como un niño inexperto que necesita ser constantemente corregido por sus padres. Sigo siendo sólo un niño que crece en el corazón de una selva, y con un padre que es celoso y protector y estricto y exigente en el cuidado de sus hijos, un padre que no duda en utilizar la vara si es necesario, para mantenerme en el camino recto.
¿Seguiré yo cometiendo errores? Creo que mientras viva en esta carne voy a continuar teniendo mis ocasionales caídas y arañazos y magulladuras. Pablo dice en Romanos 7:21: "Aunque quiero hacer el bien, el mal está ahí conmigo" Y aunque intencional y cuidadosamente mido mis pasos, y aguzo los oídos de mi corazón para escuchar los suaves susurros de advertencia de Cristo en mí; mi carne seguirá en su afán, empujando y pateando, tratando de salir de su tumba. Y yo tendré que seguir matándola todos los días, hasta el día de Cristo.
Porque es por su gracia, que hoy vivo, y si en verdad y de todo corazón tú has confesado a Cristo como tu Señor y salvador, entonces, tú también vives por su Gracia.

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

Una Gerra Diferente!

De pie en una colina sobre la ciudad, veo el esplendor de los edificios de lujo cerca del centro, muchos de ellos con arquitectura extravagante, o diseños imponentes, o simplemente prácticos y eficientes. Sin embargo, todos muestran el exquisito gusto de aquellos que controlan las riquezas y el lujoso despliegue del poder y la superioridad financiera. En contraposición, desde la misma colina podemos ver las áreas marginadas, los guetos, las miríadas de viejos y deteriorados edificios, carcomidos por el oxido y la falta de cuidado. Ventanas rotas, ladrillos gastados, pinturas descoloridas y astilladas, paredes agrietadas, y aceras deterioradas, hablan de la pobreza, del abandono y la negligencia evidente. Más abajo podemos ver los una vez abiertos campos, parques y cañadas, hoy invadidos por viviendas precarias, casas hechas con cartón, plástico, tela, lona, latas o cualquier material que pueda servir para cubrir los agujeros y dar a los residentes una apariencia de privacidad. En las "ciudades de cartón" vemos a los niños yendo y viniendo con las latas y botellas de plástico a la más próxima fuente de agua en la cual buscan llenar sus recipientes con el preciado líquido, vemos sus zapatos rotos, sus harapos, sus mejillas manchadas y vientres expandidos por los parásitos.
Esta imagen es exactamente la misma en cualquier ciudad grande en la América hispana. La pobreza y la miseria y la injusticia se han instalado en esta parte del mundo de una manera extraordinaria, ya que la población pobre se ha cansado de luchar contra el saqueo y la corrupción del gobierno, la mayoría han renunciado a luchar y viven día tras día, buscando en cada día nuevas formas de supervivencia, .
Sin embargo, la decadencia del sistema económico actual hace más difícil cada año para cualquier persona el sobrevivir, y un círculo cada vez más pequeño de delincuentes siguen llenando sus bolsillos con los recursos que aun quedan en el país, o inventan nuevas formas de generar recursos, a través de préstamos internacionales o tráfico de drogas, o cualquier otro medio, no importa cuán vergonzoso o sucio, siempre que les permita seguir alimentando su codicia y sus malos caminos.
Este es un panorama sombrío, pero muy real de América Latina, una verdad dolorosa que parece no tener fin.
La decadencia moral de la sociedad en general es bastante obvia, sin embargo, en América Latina esta está creciendo a proporciones inconcebibles, hasta el punto de que algo, en algún lugar, de alguna manera, tendrá que colapsar. Porque es imposible sostener continuamente estos niveles de corruptibilidad, tales niveles de desmoralización, sin que haya consecuencias.
Cada cuatro o cinco años dependiendo del país, un nuevo grupo de funcionarios de gobierno llega al poder, para limpiar lo que fue dejado por el gobierno anterior, y aunque tal vez en su ingenuidad algunos ministros aún tienen el deseo de ayudar, su impotencia y su incapacidad frente a tales abusos de poder les hace decidir suficientemente pronto ya sea hacerse de la vista gorda, renunciar a la oficina o simplemente unirse a la pandilla de saqueadores.
Triste como esta historia pueda ser, hay pocas posibilidades de una solución al problema, al menos no una solución física, pues los latinoamericanos están cansados de las revoluciones y las guerrillas y los golpes de Estado.
Además, ¿cuál sería el propósito, si los poderes detrás de los poderes de inmediato impondrían una invasión y aplastarían cualquier intento de liberación de esta burla de la democracia?
Sin embargo, todavía hay una revolución que puede tener lugar y la cual nadie puede parar, esta es una revolución espiritual. Porque hay un hombre que una vez tomo en sus manos el llevar la libertad al mundo, un hombre que siendo rey optó por poner su corona a un lado y caminar entre los hombres en humildad y la mansedumbre para devolver a la humanidad de una vez por todas la libertad que había perdido, y para darles la potestad de ser hechos hijos de Dios. "estos no nacen de la sangre o de descendencia natural, ni de la decisión del hombre, sino de Dios." (Juan 1:13)
Pues la Biblia nos enseña que nuestra lucha no es contra sangre y carne; sino contra poderes, contra autoridades, contra las potestades de este mundo de tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. (Efesios 6:12)
El mal no fue hecho para el hombre ni tampoco el hombre para el mal, sin embargo, la caída del hombre en el Jardín del Edén, ha causado el que una creación pura, haya caído al nivel de corruptibilidad en la que se encuentra hoy en día. El diablo ha causado la desmoralización del hombre, más, nuestro Señor Jesús Cristo puso fin al reinado del pecado por su sacrificio en la cruz. Puso fin a la pena del pecado a través de la Justificación, puso fin al poder del pecado a través de la santificación y a la presencia del pecado a través de la glorificación. Para que nosotros los que vemos el poder de la cruz en nuestras vidas podamos establecer nuestras metas en la corona de gloria y caminar victoriosos a través de los estragos de la decadencia humana.
Hay evidentes limitaciones a nuestra capacidad para contrarrestar los efectos de las consecuencias del mal en nuestra vida personal a través de los esfuerzos humanos. Pero por el poder del Espíritu Santo podemos ponernos toda la armadura de Dios, y entendiendo que somos soldados en medio de un campo de batalla espiritual, nuestra labor es luchar en esta guerra espiritual contra las huestes de la maldad en el mundo espiritual, y uniendo nuestras fuerzas con otros santos de Jehová y colaborando en el entrenamiento de muchos cristianos que todavía no entienden las dificultades actuales, podemos crecer más fuerte y a ganarle terreno al Diablo.
Un frente unido centrado en Jesús es una fuerza invencible. Por tanto unámonos en Cristo para que su cuerpo sea más fuerte, para ampliar el alcance del evangelio en nuestras comunidades para ganar los corazones de los jóvenes para Cristo por el poder del Espíritu Santo. Hagamos retroceder al enemigo de nuestros barrios, de nuestras ciudades, de nuestros países.
Podemos hacerlo, ha sido hecho antes y lo podemos hacer de nuevo, no por nuestra propia fuerza, sino por el poder de Dios en nosotros.
Cada alma rescatada de las garras de Satanás es una victoria para Cristo.
Únase a esta lucha espiritual, contáctenos y luchemos juntos.

Rev. José A. Luna
Ciervo de Cristo Jesús

El Principio de la Sabiduria!

¿Cuántos de nosotros los occidentales han visto u oído las historias o las representaciones de la natividad de Jesús y la crucifixión? Puedo decir sin vacilación que todos nosotros las hemos visto o escuchado en un momento u otro.
¿Cuántos de nosotros hemos escuchado o leído algún tipo de refrán o una parábola o una historia extraída de la Biblia? Definitivamente puedo decir que todos hemos hecho eso.
De hecho la mayoría de nosotros usa o ha usado en el pasado el nombre de Dios y de Jesús en conversaciones rutinarias, y por diversas razones, a menudo para blasfemar o jurar, o en clamor al Todopoderoso por concesiones o favores.
Sin embargo, cuando se trata de reconocer el señorío de Jesucristo, todos nos quedamos cortos.
Muchos de nosotros evita el tema o lo rechaza, a menudo sintiéndonos ofendidos o incómodos, a menudo retirándonos, huyendo o escondiéndonos, a menudo incluso maldiciendo o tomando una actitud acusativa o agresiva, o simplemente negativa.
Esto es una paradoja interesante. Pues Incluso la mayoría de ateos tienen un conocimiento intelectual de que Jesucristo es el Señor, y prácticamente todo el mundo sabe que Jesús murió por los pecados del mundo, sin embargo, cuando se trata de afectar nuestra vida, o interferir en nuestros asuntos, casi siempre le bloqueamos. Establecemos actitudes defensivas y barreras las cuales él no es permitido penetrar.
En una encuesta callejera encontraríamos que la mayoría de la gente cree en el cielo y el infierno, y que todo el mundo entiende que debe ser bueno para ir al cielo, muchos están aún convencidos de que van a ir al cielo debido a su comportamiento, pero más a menudo, excepto para los cristianos nadie puede dar una respuesta directa a la pregunta: ¿cómo vamos al cielo?
La verdad es que hemos sido engañados en la creencia de que lo único que importa es la vida que vivimos en esta tierra, que debemos perseguir el éxito y la riqueza y vivir una vida de felicidad, llena de lujo y de comodidad y de ganancias y acumulaciones egocentrístas.
Nuestro establecimiento de objetivos se ha reducido a las cosas materiales que podemos lograr, a la cantidad de dinero que podemos acumular, a cómo llegar a ser bien conocidos o famosos. Y en la mayoría de los casos, el legado que esperamos dejar a nuestros herederos es la fortuna, la educación y el patrimonio.
Comúnmente nos preocupamos únicamente por lo que va a pasar con nuestra familia, con nuestros hijos, si morimos. Tenemos poca o ninguna preocupación por el más allá, y en muchos casos, cuando lo hacemos, tenemos una mezcla de ideas incoherentes que no se identifican con el hecho de que somos malos por naturaleza y la recompensa del mal es el castigo eterno.
Las miríadas de religiones que han invadido nuestra cultura occidental todas invocan una vida de bondad egoísta enfocada en ganar puntos para la otra vida, pues, como en la balanza de la justicia, mientras más peso ponemos en nuestra bandeja de bondad, más posibilidades tenemos que ir al cielo o de alcanzar el nirvana o de reencarnar en una persona mejor, o de obtener un harén y una abundancia de bendiciones en nuestra otra vida.
Nadie se detiene a pensar que si Dios existe, y si Él es un Dios perfecto, y si no hay pecado en Él, entonces Él no puede lidiar con el pecado, y, si vivimos en pecado, no importa que tanto bien hagamos, o la cantidad de dinero que demos, o a cuántas personas ayudemos, o las obras de caridad o filantropía. Si vivimos en pecado, sencillamente, no podemos llegar y no llegaremos a ningún lugar cercano a Dios cuando dejemos esta vida. Sólo la condenación y el sufrimiento en las llamas del infierno nos harán compañía durante toda la eternidad.
La cosa es que la vida que vivimos hoy es perecedera, y sin embargo la mayoría de nosotros vivimos como si la muerte fuese algo lejano, algo que nunca va a pasar o que le va a pasar a otra persona, o algo para preocuparse en nuestra vieja edad, sin embargo, nuestros cuerpos frágiles están expuestos a esta realidad continuamente.
Pues vivimos en un mundo defectuoso, totalmente contaminado y lleno de situaciones potencialmente peligrosas, los productos que consumimos, el medio ambiente que nos rodea, las fuerzas de la naturaleza, nuestro estilo de vida, todo dentro de nuestra esfera de acción es potencialmente mortal, y nuestro frágil cuerpo no puede manejar extremos muy bien, quienes llevan una vida saludable a menudo no se dan cuenta, pero es suficiente que vallamos a una unidad de urgencias de cualquier hospital, a menudo podemos allí ver lo que realmente somos, de que realmente estamos hechos, y que no podemos realmente predecir nuestro futuro. No tenemos absolutamente ningún control sobre nuestras vidas.
Para aquellos de ustedes que no están convencidos, le sugiero que tomen unos minutos para leer los obituarios en cualquier periódico, los cuales están llenos de pequeñas notas sobre personas que tenían grandes esperanzas y expectativas y sueños, estos están llenos de breves Eulogias sobre personas jóvenes y viejas, porque la muerte no tiene preferencia ni distinción de persona, y no tiene restricciones de edad o raza o religión o sexo.
Y cuando llega el final, nos guste o no, lo creamos o no, todos vamos a seguir viviendo una vida eterna, la cual dependerá plenamente de la vida que hemos vivido en la carne, y nuestro destino final no será determinado por un marcador o una balanza, sino por un solo hecho, lo malo que hemos hecho. Y no importa en absoluto si usted fuera un criminal endurecido o un mentiroso ocasional, un asesino de masas o alguien que engaña a su esposa, porque en el día del juicio todos los pecados son sólo eso, pecados, y toda persona pecadora será eternamente separada de Dios y de toda bondad, y de todo favor, y será enviada donde él o ella pertenece, al lago del fuego eterno.
Sin embargo, yo comencé esta nota hablando de la historia de la natividad y acerca de la crucifixión, las cuales ambos son parte común del folklore occidental y muy familiar para nosotros.
La Biblia nos dice en Proverbios 9:10 que el temor del Señor es el principio de la sabiduría y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.
Si hemos oído hablar de esa historia del nacimiento y la crucifixión y la resurrección de Cristo, entonces sabemos que los que vienen a Él nunca serán rechazados. Pues "de tal manera amó Dios al mundo que dio a su único hijo para que todo aquel que cree en Él no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvar al mundo a través de él. (Juan 3:16-17)
En otras palabras, al abrazar la fe en nuestro Señor Jesucristo, y venir a Él con un corazón arrepentido y pidiendo perdón por nuestros caminos de pecado, podemos ser salvos. Él puede ahorrarnos las preocupaciones acerca de a donde vamos cuando nuestras vidas en la carne se terminen. Pero más importante aun es que tenemos un legado extraordinario para dejar a nuestros hijos, que ellos puedan tener la vida eterna por medio de la fe en Jesucristo.
Sin embargo, hay una condición establecida en todo esto. No podemos pretender venir a nuestro señor Jesucristo en arrepentimiento y recibirlo como nuestro Señor y Salvador. No debemos pensar que podemos comprar nuestro camino al cielo diciéndole a Jesús: Señor, Te amo y voy a dedicar mi vida a ti, y luego continuar con nuestras vidas como si nada hubiese cambiado, porque los que realmente reciben a Jesús están constantemente siendo transformados por el Espíritu Santo en una nueva persona, pero los que se resisten a las directrices del Espíritu Santo no son verdaderamente de Dios, no son verdaderamente salvos, y no van a ir al cielo, pues la Biblia dice que aquellos que caen después de haber conocido el poder del Espíritu Santo, están crucificando a Jesús de nuevo, y no hay esperanza para ellos.
Si conoces a Jesús, pero Jesús no te conoce, es hora de que decidas realmente conocerlo. Ya sea que te llames cristiano o no, independientemente de tus creencias o religión o tradición, si has escuchado la historia de la natividad, y la historia de la crucifixión y la resurrección de Cristo, y si estas han tenido algún impacto en ti, o si deseas tener una imagen definida y clara de tu vida después de la vida y de las muchas recompensas que el Señor ofrece en esta vida para aquellos que verdaderamente le siguen, entonces es hora de que caigas sobre tus rodillas y te arrepientas de todos tus pecados del pasado y del presente y renuncies a ellos para siempre, y le pidas al Señor Jesucristo que se convierta en el amo de tus dominios y que te de la vida eterna a partir de hoy. E inmediatamente encuentra una Biblia y leerla todos los días, y ora a Dios por dirección y orientación. Y encuentra un grupo cristiano y únete a ellos.
Y si haces esto, el Señor te bendice con una bendición extraordinariamente poderosa e incomprensible en el mundo espiritual, la cual te traerá la paz y el entendimiento, mientras el Espíritu Santo se convierte en una parte de ti.
Que el amor infinito de Dios y de Su hijo Jesucristo te abrace y te de ternura y calor, sabiduría e inteligencia.

Rev. José Antonio Luna
Siervo de Cristo Jesús

La Oracion y el Spiritu Santo!

"¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?"
Cuando los discípulos pidieron a Jesús que les enseñara a orar, la respuesta no se hizo esperar, Jesús no les dijo déjenme pensarlo, o no les dio una respuesta larga y complicada.
Jesús fue directo y muy claro sobre la manera en que debemos orar.
Yo no pretendo dar instrucciones a nadie acerca de la oración, sino poner de relieve la especificidad de la respuesta de Jesús, y el claro mandamiento incrustado dentro de ella; uno que trasciende nuestra identidad como seguidores de Jesús.
Lo primero que debemos destacar es el hecho de que cuando oramos debemos ser más específicos, y directos, en lugar de andar dando rodeos. Así que vayamos al grano.
Muchas técnicas de oración han sido desarrolladas muchas de las cuales inclusive se enseñan en los libros de teología y estudios bíblicos, estoy seguro que has escuchado sobre las siglas ACAS, que significa la adoración, confesión, acción de gracias y súplica. Esto es algo bueno y cubre los puntos de la enseñanza de Jesús aunque no en el orden indicado por la Biblia.
Excepto porque la adoración es un estilo de vida que cada seguidor de Cristo debe adoptar, para caminar con firmeza hacia la meta, La adoración debe convertirse en una parte de nuestra conducta, de nuestras regular manera de pensar. Pablo proclama en el libro de Tesalonicenses (5:17) “ora incesantemente”. La oración debe ser el relleno en nuestro cerebro cuando no está ocupado con nuestras responsabilidades diarias.
Jesús no nos está diciendo que tenemos que pasar una hora alabando a Dios de rodillas antes de llegar a los detalles de nuestra oración. Alabar a Dios debería ya ser parte de quienes somos, si esto no es así, existe una buena posibilidad de que sus oraciones no serán escuchadas.
Dos cláusulas muy importante del Padre Nuestro, (como muchos han optado por llamarle), lo son “venga tu reino”, y “hágase tu voluntad”.
Estas cláusulas contienen un mensaje importante y extraordinario, uno que ha sido la fuente de muchos libros y discusiones y enseñanzas, y sin embargo, es un mensaje sencillo.
Debemos ser apasionados por Dios y por sus caminos, y tener un deseo desesperado de estar con El, de ser parte de El, de agradar a Dios, de establecer su reino en nuestras vidas y en las vidas de aquellos nos rodean, y de hacer Sus caminos nuestros caminos, Sus pensamientos nuestros pensamientos y sus deseos los nuestros.
Si nos falta esa pasión y este deseo, es probable que nuestras oraciones no serán escuchadas.
Este tema en particular lo estaremos discutiendo más tarde, y se refiere a las promesas de Dios.
La confesión es también una parte importante de nuestra oración, y otro tema que vamos a cubrir en otros estudios. Pero la confesión no es esencial en la oración, Pues Hemos sido redimidos, nuestros pecados han sido pagados por el Cordero de Dios. Y La oración no es el momento adecuado para confesar los errores que hemos cometido durante el día. La Biblia nos enseña que siempre debemos estar alerta, (Efesios 5:15-17) y debemos confesar nuestros pecados en el momento en que estos ocurran, y añadir la confesión a nuestras oraciones no es mas que una manera de cubrir todas las posibilidades y asegurarnos de traer ante del Señor los pecados que suceden a menudo sin darnos cuenta.
A medida que aprendemos a vivir una vida de alabanza y adoración, y con un deseo insaciable de ser parte del Reino de Dios y de agradar a Dios constantemente, nuestro corazón se vuelve un corazón verdaderamente agradecido, y Dios nos da el entendimiento y un conocimiento más profundo de él, el cual nos lleva a tal grado de unción que su palabra escrita trae nueva revelación y nuevo conocimiento cada día
Y este es el punto al que queríamos llegar; uno que ha sido a menudo mal interpretado, y que ha llevado a muchos a suponer que Dios tiene la obligación de poner los alimentos en nuestra mesa. (Lucas 11:3) El Señor nos está dando un mensaje en esta porción de las Escrituras que muchos tienden a obviar.
El Espíritu Santo se hace uno con nosotros cuando nos convertimos en cristianos, pero la unción del Espíritu Santo debe ser constantemente recargada con el fin de mantenernos cerca de Dios y en una verdadera comunión con Él, esto es también una enseñanza separada, la cual estaremos cubriendo, y una que los apóstoles, sobre todo Pablo, cubren en abundancia "(Efesios 5:17). Y Jesús completa sus instrucciones acerca de esta conversación con los discípulos, precisamente indicándonos los resultados de pedir de la manera correcta, y de ser un verdadero hijo de Dios. "¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" (Lucas 11:13).
Nuestro Señor Jesucristo pasó gran parte de su tiempo enseñando a los apóstoles la importancia de la morada del Espíritu Santo en ellos, y de cómo esto les daría el poder y la audacia para hacer el trabajo que había que hacer.
La Biblia nos enseña que Jesús mismo dejó atrás su corona de gloria para caminar en la tierra como un hombre, y que El confió plenamente en la morada del Espíritu Santo para llevar a cabo su ministerio y para hacer los grandes milagros que hacía, y lo hizo con el fin de enseñarnos que nosotros, que hoy en día tenemos el mismo Espíritu Santo que estaba en El, estamos equipados y empoderados para hacer todo lo que El Hizo y mucho mas aun (Juan 14:12), si nos apoyamos en Su nombre.
En el libro de los Hechos (Hechos 2:2-4) nos encontramos con un caso único, en que un grupo de hombres y mujeres confundidos y desalentados, se convirtieron en un instante en un maravilloso cuerpo de poder, un cuerpo que encendió las calles de Jerusalén con el fuego de Dios y el cual sentó las bases para lo que hoy es el mas grande cuerpo de fe en el mundo.
Entonces pidamos todos los días, cada hora y cada minuto de nuestra vida al Señor. "Danos nuestro pan de cada día" danos más del poder del Espíritu Santo, para que podamos caminar siempre con firmeza y valentía en las huellas de Cristo.
Que el Espíritu Santo de Dios te llene constantemente con su unción, y que Dios te de el hambre de aprender y crecer y ser un testigo de los milagros en tu vida!

Rev. José A. Luna
Un siervo de Cristo Jesús