Escogiendo la Obediencia!

Podríamos haber optado por seguir nuestros propios instintos, nuestros impulsos, nuestro deseo de avanzar rápidamente y hacer grandes cosas para el Señor; podríamos haber optado por reunir a miles de pastores, y crear un gran movimiento que nos hubiese hecho ver muy bien ante los ojos del mundo, y esto habría hecho que nos sintamos orgullosos de nuestros logros, y probablemente habríamos terminado dando gracias al Señor por su demostración de poder y su fidelidad, sin embargo, si hubiéramos tomado estas medidas éstos no hubiesen sido los pasos de el Señor.
Tuvimos la oportunidad de registrar poderosas iglesias en nuestro programa, y de traer Ministros de renombre y grandes organizaciones eclesiásticas a unirse con nosotros, y esto probablemente nos habría dado un impulso el cual habría llamado la atención de personas u organizaciones ricas, dispuestas a pagar nuestro camino hacia el éxito. Sin embargo, esto no habría sido la voluntad de Dios, sino la voluntad de los hombres.
En su lugar optamos por seguir la dirección Dios, por escuchar su voz y obedecerle fielmente.
En su lugar, optamos por abrazar aquellas iglesias que fueron atraídas a nosotros por el Señor mismo, y aquellos ministros que nos fueron indicados por el Espíritu Santo de Dios, y sin ningún tipo de ruido, sin bombos y platillos, concluimos por hacer lo que Dios había ordenado al ordenar a estos nuevos pastores, y al plantar estas nuevas iglesias, y al establecer estas nuevas relaciones con esos ministerios los cuales nos fueron señalados por Dios. Y los escasos recursos que la mayoría de ellos tienen, y las pequeñas ofrendas que pueden ser capaces de colectar en sus congregaciones a menudo es apenas suficiente para pagar las obligaciones administrativas de la iglesia. Así que es poco probable que alguno de ellos sea capaz de añadir a los recursos financieros de Casa de Salvación. Pero estos son verdaderos guerreros del Evangelio, verdaderos seguidores de Cristo, cristianos verdaderos con corazones centrados en complacer al Señor, cuyo interés primordial es acumular tesoros en el cielo, y cuya gloria esta sólo en ver a las almas ser salvas y el poder del Espíritu Santo trabajando en sus iglesias.
Este tipo de ministros o ministerios no atraen la atención de colaboradores ricos, ya que no brillan ni son centro de atención, ya que no aportan ninguna luz a sí mismos excepto la que les es dada por Cristo Jesús.
Nuestro viaje a través de América Central no fue victorioso por haber recopilado nuevos recursos sino porque Dios fue glorificado, no porque hemos firmado nuevos acuerdos sociales con hombres poderosos, sino porque unimos nuestras fuerzas con 36 nuevos modestos y humilde ministerios, que tienen poco poder terrenal, pero que fluyen con el poder del Espíritu, que están llenos con el más maravilloso poder que uno podría tener, el poder de Dios.
Llegamos a Guatemala, y desde allí nos dirigimos a El Salvador y a través de Honduras a Nicaragua y luego a Costa Rica. Y en el camino de regreso, seguimos la misma trayectoria.
Y podríamos habernos detenido en Honduras y añadir al triunfo de nuestro viaje, pues ministros que nos reciban hay muchos allí, pero Dios no nos dijo que nos detuviéramos en Honduras, de hecho Él bloqueó todas las posibilidades que se hiciéramos algo allí. En la carne podríamos haber forzado una visita, sin embargo, ni siquiera para poner gasolina en el coche o para comprar un simple recuerdo pudimos parar allí.
La obediencia y la victoria van de la mano en el mundo espiritual. Y es a través de la obediencia que Dios seguirá edificándonos y dándonos la satisfacción de ver la expansión de su reino y su remanente siendo levantado y unido y reuniéndose para adorarle en espíritu y en verdad. Y habrá oposición y habrá obstáculos, pero Dios está por delante de nosotros debilitando a las fuerzas del enemigo, y abriendo nuevas puertas cada día, para que sus verdaderos seguidores continúen saliendo a la luz y estableciendo un frente unido, unidos como un verdadero cuerpo, el cuerpo de Cristo.
Podríamos habernos hospedado en hoteles de lujo con aire acondicionado y agua caliente y servicio de habitaciones, en ves de esto nos quedamos en lugares modestos sin ningún tipo de lujo o nos quedamos en las casas de nuestros hermanos, como Dios lo permitió.
Podríamos haber tenido cenas lujosas en restaurantes de cinco estrellas, pero preferimos comer comidas caseras en los hogares de los hermanos, o comer en lugares modestos, de bajo costo.
Dios nos ha dado una responsabilidad, y esta es la de restaurar su iglesia y la de unir a su cuerpo en el poder del Espíritu, y de llevar el conocimiento a las congregaciones para que sean preparadas contra los engaños de las fuerzas de la oscuridad.
Los recursos que Dios a puesto en nuestras manos han de ser apreciados y utilizados sabiamente para su gloria y honra, Él nos ha hecho mayordomos de una gran responsabilidad, y estamos en la obligación de cumplir con sus normas y defender su reino.
Podríamos haber hecho muchas cosas que el Señor no nos ha dijo que hiciéramos, porque Él no nos dijo que no los hiciéramos, sin embargo, tenemos en su Palabra grandes ejemplos a seguir y los resultados de la obediencia y la desobediencia.
Podemos por ejemplo mencionar los casos de David y Saúl, ambos elegidos para ser reyes, y cuyos destinos se separaron en diferentes direcciones, lo que marcó la diferencia fue simplemente la obediencia.
Cuando el viaje había terminado, todos teníamos una maravillosa sensación de satisfacción en nuestros corazones, ya que sabíamos que Dios estaba agradado con nosotros, pues habíamos hecho exactamente lo que Él nos dijo que hiciéramos.
Y Él nos bendijo.
El trabajo que queda por delante no es poca cosa, y sabemos que habrá obstáculos, pero también sabemos que mientras escuchemos, y obedezcamos la Voz de Dios, siempre habrá victoria.
También sabemos que necesitamos recursos financieros para realizar la tarea que tenemos por delante, pero el que nos envió seguirá equipándonos, no necesitamos hacer malabares o trucos de magia para hacer la obra que nos ha sido encomendada, tenemos a Jehová Jireh, a Dios nuestro proveedor.

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús
19 de julio 2010

Ser to Mismo y Ser como Cristo!

Una persona me preguntó recientemente cómo podría dejar el hábito que tiene, una segunda persona me preguntó, ¿cómo hago para que mi hermana venga a Cristo? Una tercera persona me preguntó por qué se siente como si la iglesia estuviese llena de mentirosos y de hipócritas y falsos cristianos.
Sin lugar a dudas yo podría producir una respuesta razonable a cada una de estas preguntas. Una respuesta la cual claramente describiría los motivos por los que estas cosas pasan, mas producir respuestas individuales sería sobre-simplificar el asunto, y no hacer honor a Cristo con una respuesta verdaderamente significativa.
La gran variedad de patrones de comportamiento humano están conformados por factores como la formación, la paternidad, el medio ambiente, todos ellos atados al pecado original, y esto se debe a que estas influencias son las que forman nuestras creencias centrales las cuales a su vez determinan quiénes somos, lo que hacemos, cómo pensamos, y patrones más generales como; con quien nos casamos, que carrera estudiamos, qué rasgos desarrollamos, que hábitos adoptamos, etc.
Cuando venimos a Cristo, venimos cargados con todas estas costumbres, las cuales van a continuar gobernando nuestras vidas, es decir, a menos que aprendamos a matarlas de hambre. Y este es el punto de este mensaje.
Pero, ¿cómo mataremos de hambre lo que nos mantiene vivos? Mi respuesta la cual ha sido probada a través del tiempo es. He sido crucificado con Cristo y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. La vida que vivo en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó se entregó por mí (Gálatas 2: 20). Conozco este verso de corazón porque he envuelto los objetivos de mi vida a su alrededor. Trato todos los días de respirarlo, caminarlo, hablarlo, meditarlo, hacerlo una filosofía y un estilo de vida, y sin embargo, de vez en cuando todavía tropiezo y me encuentro pidiendo perdón a Dios.
Otro versículo que he atado a éste y que por lo general me mantiene alejado de estos errores ocasionales es Romanos 12:2; no os ajustéis por más tiempo a los patrones de este mundo, sino transformaos por la renovación de vuestra mente, entonces seréis capaces de comprobar cuál es la voluntad del padre, su buena, agradable y perfecta voluntad.
Cuando yo era niño mi madre nos enseñó un pequeño poema acerca una piedra que cae por una colina, una rima hermosa la cual se imprimió en mi subconsciente y me sacó de muchos problemas en mis anos de crecimiento, ya que me enseñó a poner el freno cuando las cosas se estaban saliendo de control. Del mismo modo, cuando era joven, mi madre me dio un recorte de periódico el cual he guardado cuidadosamente en mi colección de recuerdos. Este clip tiene una poesía sencilla la cual nos enseña a levantarnos cada vez que caemos, y el cual contiene mucha sabiduría. Aun hoy día a menudo recito este poema, Para continuar recordando el coraje y la determinación que se necesita en el camino por la vida. E hice un estilo de vida alrededor de ese poema en la mayor parte de mi vida.
Hoy, mientras escribo este artículo, el Señor me muestra que debemos aprender a extraer las enseñanzas positivas adquiridas a través de la vida, e incrustarlas en nuestra vida cristiana, para hacerla una vida más fuerte, mejor, más sabia, más profunda.
Debido a que cada uno de nosotros que vino a Cristo en su vida adulta, tiene un conjunto de comportamientos que deben ser aniquilados mientras morimos en la carne, pero también un conjunto de experiencias que tienen un valor profundo, y que el Señor permitió que viviésemos, con el fin de que les utilicemos para su gloria a medida que aprendemos a andar su camino. Debemos aprender a integrar estas experiencias de nuestro pasado en nuestro camino por la fe, hacer de nosotros una nueva creación, un individuo indestructible, con poder, sabio, profundo, extraordinario, quien sabe multiplicar y producir frutos, y quien aprende a usar el poder que le ha sido dado por Dios para optimizar el poder de su armadura, el yelmo de salvación, el cinturón de la verdad, los zapatos ceñidos con el evangelio de la paz. la coraza de justicia; los cuales te harán un guerrero poderoso, quien sostiene diestramente en un brazo el escudo de la fe y en el otro la espada del espíritu que es la palabra de Dios,
Y siempre recordando que los ataques vendrán desde tu interior al igual que desde afuera, Te mantendrás alerta, no cediendo a los patrones de este mundo, y tomando cada una de esas herramientas que el Señor te dio a lo largo de tus años de oscuridad, puedes Lanzarte hacia la meta, haciendo de ti mismo un ministerio ambulante. Transfiriendo a aquellos que viven en la oscuridad cada pedacito de enseñanza que has estado llevando dormida en tus adentros.
Tienes experiencia en muchas áreas, retraza tu memoria y haz un inventario de las cosas que solías hacer, de tus costumbres, tus hábitos, tus recuerdos de infancia, y las cosas que haces hoy. Si fuisteis un borracho puedes hablar con los alcohólicos, si eras un adicto a las drogas, puedes ayudar a aquellos que hoy están atrapados en ellas, si has sido un empresario, podrías ser un empresario mejor para el Señor, pero por sobre todas las cosas, extrae desde adentro cada aspecto de tu vida, lo malo en bueno, y filtra cada pensamiento sometiéndolo a Cristo,
Las armas con que luchamos no son armas de este mundo. Sino indestructibles armas con poder divino para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Y estaremos listos para castigar todo acto de desobediencia, una vez que nuestra obediencia es completa. (2 Corintios 10:4-6)
Para poder vivir tienes que morir. La sumisión trae libertad, y victoria y abundancia. Y trae a la vida un nuevo tú, el cual no puede ser avergonzado o derrotado, y que camina siempre exuberante y alto.
Que el Señor te llene de poder para que seas tú y superes todo obstáculo, Para que el mundo vea la imponente luz que reflejas en Cristo Jesús!

Rev. José A. Luna
Un siervo de Cristo Jesús