Perdido en la Salvación!

Pues ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas. (1 Pedro 2:25).
¿Cómo puedo encontrar justificación en chapotear y rodar en el lodo todo el día hasta el punto de ser cubierto de barro de pies a cabeza, y luego ir a mi casa, la casa que mantengo limpia y ordenada y organizada, y entrar sin ningún cuidado, caminando por toda la alfombra limpia con los zapatos embarrados, y sentarme en todas partes con la ropa sucia, y acostarme en la cama con mis vestidos mugrosos y así sucesivamente, y no ver ningún problema en esto?
¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios? Ustedes no son sus propios dueños, fueron comprados por un precio. Por lo tanto honrad a Dios con tu cuerpo. (1 Corintios 6:19-20).
Creo que el problema radica en una falta de entendimiento.
El mundo moderno ha hecho una serie de ajustes al concepto de cristianismo los cuales son insoportables, por decir lo menos, a quienes profesan ser verdaderos seguidores de Cristo. Y es que como estamos "en constante cambio" debemos "ajustarnos" a las formas modernas, y ser "flexibles" por lo cual podemos “fumarnos dos paquetes de cigarrillos al día, siempre y cuando vallamos a la iglesia al menos una vez a la semana”; está bien “emborracharse de vez en cuando, o fumarse un inofensivo chancho, siempre y cuando le demos los diezmos y ofrendas a la iglesia”, y está perfectamente bien si “está teniendo relaciones sexuales fuera del matrimonio, o si usted tiene un asuntito aquí y allá, o si está involucrado en fiestas salvajes, en pornografía o en comportamiento lascivo, o si se regocija con la mugre que el mundo tiene para ofrecer, siempre y cuando sea fiel a su iglesia y participe en actividades de la iglesia de vez en cuando”, usted entiende la idea! Y nos fijamos en nuestras congregaciones y nos dan ganas de gritar en frustración e indignación, pero hay que ser "políticamente correcto" y entender que este es un problema "entre ellos y Dios".
No, no lo es! Eso no es lo que dice la Biblia, la Biblia que yo estudio dice: "entreguen este hombre a Satanás, de modo que la carne pueda ser destruida y su espíritu sea salvo en el día del Señor". (1 Corintios 5:5).
La Biblia que yo estudio indica claramente en todas sus versiones conocidas que no se deje engañar, ya que los injustos no heredarán el reino de Dios. (1 Corintios 6:9). Y aun va más allá, pues nos enseña que ni los fornicarios, ni idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. (V 10). Y la lista continúa.
Eso es lo que éramos cuando estábamos en el mundo, pero hemos sido lavados por la sangre de Cristo, por la sangre del Cordero de Dios, que se hizo pecado por nosotros para que pudiéramos tener la justicia de Cristo. Y porque hemos sido hechos justos, debemos caminar en la justicia.
De acuerdo con aquellos que mantienen notas estadísticas, hay más de treinta y ocho mil denominaciones cristianas en el mundo, y todas estas están, aparentemente centradas en Jesucristo.
A riesgo de sonar arrogante puedo afirmar, creo en la diversidad y en el hecho de que es imposible que una sola denominación pueda recoger la gran variedad de pensamientos que conforman la humanidad, pero 38.000? Eso es ridículo! Y el mayor problema radica en el hecho de que muchas de las denominaciones mas prominentes a menudo son las que se apartan de las enseñanzas del Evangelio, muchas de ellas han creado un nuevo evangelio para satisfacer sus ideas mundanas del cristianismo. Esto es apostasía! Y si ellos no pueden verlo de esa manera es porque no leen o no entienden la palabra de Dios, de hecho estoy seguro de que estos ciegos no están leyendo la misma Biblia que yo leo.
"En aquel tiempo muchos se apartarán de la fe y se traicionaran y se odiaran entre sí, y muchos falsos profetas aparecerán, y engañarán a mucha gente. Debido al aumento de la maldad, el amor de muchos se enfriará. "(Mateo 24:10-12)
"Porque tú dices: Yo soy rico, me he enriquecido, y no me falta nada." Pero no te das cuenta que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que puedas llegar a ser rico, y vestiduras blancas para vestirte, para que puedas cubrir tu vergonzosa desnudez, y colirio para ungir tus ojos, para que puedas ver. Aquellos a quienes yo amo reprendo y castigo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete. "(Apocalipsis 3:17-19).
El Evangelio de Jesucristo aparenta estar en ruinas, mientras que nuestras iglesias se llenan de almas perdidas, de personas que no tienen idea acerca de la salvación, y sin embargo, piensan que son salvos.
La salvación es un caminar, no es una carrera, no es estática, o estancada, no es algo que hacemos un día y luego olvidamos. la salvación no es decirle que sí a Jesús y luego seguir con nuestras vidas como si hubiese pasado nada, la salvación es una jornada diaria con el Señor, es un estilo de vida, un caminar hacia la santidad y la justicia de Dios.
Si usted no siente la culpa del pecado, si no esta dedicado a la vida cristiana, a el estudio de la Biblia y a una vida de oración, si usted está haciendo alguna o varias de las cosas pecaminosas que he mencionado anteriormente, o cualquiera de las muchas otras que no he mencionado, y si usted no siente el Espíritu Santo de Dios golpeando su puerta diciéndole que está pecando gravemente y que si no se arrepiente va a terminar en el infierno, entonces usted tiene un problema, porque usted no esta salvo.
Y si usted cree que por ir a la iglesia o ayudar al prójimo de vez en cuando está bien con Cristo, usted está equivocado, por lo cual le exhorto a correr hacia el altar; arrodíllese y arrepiéntase y pídale a Dios que limpie su corazón, porque de lo contrario, usted va a pasar su vida eterna en el infierno.
Por otro lado, si usted va a una iglesia que está haciendo otra cosa que no sea predicar el evangelio de Jesús Cristo, una iglesia que está complaciendo a los hombres en lugar de a Dios, una iglesia que es más un club social que una casa de oración y adoración , entonces corra por su vida, salga de allí corriendo y encuentre una de las muchas iglesias que aun siguen fielmente la palabra de Dios, y que se empeñan en exaltar al Señor Jesucristo y traer la transformación a las almas a través de la oración y la predicación y la enseñanza del Evangelio, sin compromiso.
Si usted sabe que usted no ha dado su corazón a Jesús, o si tiene alguna duda al respecto, independientemente de si va a la iglesia regularmente o no, entonces es el momento para que usted clame al Señor que le perdone sus pecados, y recíbale como su Señor y Salvador.
Si necesita ayuda, envíenos una nota o visite el sitio Web casadesalvación.com.
Que el Señor de todas las maravillas continúe haciendo maravillas en sus vidas!

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

preacher

Yo soy un Predicador!

Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡que caiga bajo maldición! (Galatas 1:9)
Yo soy un predicador, pero ser un predicador no me da el derecho de traer tonterías al pulpito, de hecho esto no sería cosa de un predicador.
Yo no soy un comediante y aunque creo que la predicación rígida no es lo que el Señor nos ha llamado a hacer, que un ocasional comentario humorístico mantiene al público despierto, especialmente a aquellos que están mas necesitados de la predicación, yo no soy un comediante, yo no fui llamado a contar chistes en el púlpito, o hacer muecas o movimientos contorsionistas, yo no fui llamado a hacer malabarismos o a presentar trucos de magia. Yo soy un predicador y lo que hace es un predicador a predicar. Si yo hubiera sido destinado a ser un entretenedor, yo estaría entreteniendo, y no hay nada malo en ser entretenido en la predicación, pero el propósito de la predicación es el de provocar convicción, es edificar e instruir, es causar que la audiencia sea capaz de decir al final de un servicio, este mensaje era para mí y me enseñado algo.
Yo soy un predicador, pero ser un predicador no me da el derecho de tomar ventaja de mi público, de hecho esto no sería cosa de un predicador.
No soy un vendedor, y aunque creo que hablar de el mandamiento bíblico de los diezmos y las ofrendas es tan necesario como hablar de la salvación por la gracia de Dios, y que este tema da la oportunidad a muchos, que no entienden la importancia de dar, para aprender de la lluvia de bendiciones que están reservadas para aquellos que honran a Dios con sus diezmos y ofrendas, no he sido puesto en el púlpito para empujar productos como un vendedor de baratijas, no tengo derecho a utilizar el tiempo que me ha dado Dios para predicar su mensaje, para tratar de extraer dinero de mi público con cosas que no valen nada y que no les servirán para crecimiento espiritual.
Yo no soy un comerciante, o un anunciador o anfitrión de infocomercial, soy un predicador, y si empiezo a decirle a mi público que por un pequeño aporte recibirán una foto mía tomado de la mano con Jesús, o que si me dan me una ofrenda les enviare un pedazo de la toalla que usé para secar mi sudor durante una ungida sesión de predicación, entonces yo no sería predicador, sino un vulgar ladrón disfrazado de predicador, y yo no seria mejor que esos ladrones sofisticados que a menudo manipulan a las multitudes con sus estafas. Yo soy un predicador, no un comerciante barato. Y si alguna vez intentara vender una idea, seria el hecho de que hace dos mil años hubo un hombre que escogió ser clavado en una cruz para pagar el precio por los pecados del mundo, y que este hombre fue resucitado al tercer día, y que Él esta hoy sentado a la diestra de Dios, y que no hay otro camino para ir al Padre sino por Él.
Yo soy un predicador, pero ser un predicador no me da el derecho de presentar mis propias ideas a mi audiencia; de hecho esto no sería cosa de un predicador.
Un verdadero predicador predica sobre un solo tema y ese tema tiene que ver con el hombre que es Dios, Jesucristo nuestro Señor. Un verdadero predicador no necesita pedir prestado de fantásticos libros escritos por hombres extraordinarios, porque tiene el único libro que necesitará siempre, y el único hombre sobre quien se supone que debe predicar.
Y cuando un predicador dice cosas que no vienen de la Biblia, este no es un predicador, no importa lo bueno que este sea como orador. Anoche estaba leyendo a alguien que dijo una vez: 'buena predicación, sin la unción del Espíritu Santo no es una buena predicación, sino filosofía hueca ». No puede haber unción cuando una persona está hablando en sus propios términos, llenando a su público con palabras vacías que distorsionan la verdad de la Biblia, o cuando una persona usa la palabra de vida fuera de contexto para su propio beneficio.
Una persona que fomente la autoestima y el valor personal no esta enseñando una verdad bíblica, esta persona no esta enseñando acerca de la mansedumbre y la humildad, esta persona no está enseñando que el humilde será enaltecido y que el que se enaltece será humillado. En ves de esto, esta persona está enseñando el orgullo y el egoísmo.
Una persona, que promueve las riquezas y bendiciones materiales, no esta enseñando la verdad, esta persona no esta enseñando que debemos llevar nuestra cruz y seguir a nuestro Señor, que debemos amar a nuestro prójimo como Dios nos ama, y que hay que acumular tesoros en el cielo. En cambio, esta persona esta enseñando la idolatría y la actitud egocéntrica.
Una persona que fomente la exageración emocional es sólo un ilusionista que definitivamente no enseña la verdad bíblica, esta persona no esta enseñando a tener una mente sobria, esta persona no esta enseñando de los frutos del espíritu y los dones del espíritu, en su lugar, esta persona esta enseñando una falacia vestida de derramamiento espiritual. No hay nada malo con el fomentar las emociones en la audiencia, no hay nada de malo en el baile y alegría ante la presencia de Dios. Pero cuando un predicador utiliza el púlpito para incitar el entusiasmo y las emociones a niveles incontrolables, a fin de conducir al público a dar u ofrendar o hacer promesas o pactos, esto es pura manipulación, es cosa del diablo.
Yo podría decir mucho más sobre el tipo de predicador que no soy. Y esto lo hago por el interés de ser identificado como un predicador real, porque hay muchos de los hoy llamados predicadores que están empañando el don de Dios, que se han convertido en tontos y que están engañando a las multitudes y guiándolas hacia la perdición, y como consecuencia de esto, a veces me avergüenza tener decir a la gente que lo que hago es predicar. Sin embargo, me doy cuenta de que el problema no es con la predicación, sino con esos patéticos hombres y mujeres que han intercambiado la gracia de Dios por la vida mundana, al vender sus dones al mejor postor.
Yo soy un predicador, y yo me jacto de ser un predicador, porque yo predico la verdad que me fue dada por el Señor a través de su Palabra, porque yo predico la salvación y la restauración, y porque cuando hablo a mi público, yo no permito que mi mente decida qué es lo que se va a decir; Confío en el Señor, y en el Espíritu Santo quien guía mis palabras, hablo las palabras de sabiduría que están escritas en el libro más hermoso y maravilloso que jamás haya sido escrito.
Me centro en las enseñanzas de Jesús, tanto a través del nuevo como el viejo testamento de la Biblia,
Y me aseguro de mantener mi boca cerrada mientras el Espíritu Santo habla, de modo que todo lo que se dice, se dice para satisfacer una necesidad en el público, una necesidad identificada por Dios y llena por el Espíritu Santo.
Yo soy un predicador, y aunque me encanta la predicación, y aunque he sido bendecido con el don de la predicación, si un día llegara cuando no sea yo dependiente del Espíritu Santo para predicar, si un día llegara cuando predique yo otra cosa que no sea la verdad de la Biblia y el evangelio de Jesucristo, ese día voy a dejar de predicar, porque mi salvación no está en venta, y mi fidelidad a Dios es incondicional e irrevocable, y prefiero callar que no hablar la verdad.

Le doy la bienvenida a cualquier invitación para predicar en cualquier parte del mundo, siempre que Dios esté de acuerdo a ello!

Dios bendiga a todos.

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús