Mientras Lucho con el Pecado!

Cristo en mí, la esperanza de gloria.

Pablo habla en Colosenses 1:27 de una realidad estampada en los seguidores de Cristo, y que él llama un misterio. Un misterio el cual no fue revelado antes del cumplimiento de los tiempos, el ministerio, la muerte y la resurrección de la esperanza de la gloria, el Señor Jesucristo.
Y él habla de regocijo en su sufrimiento, mientras él viaja a través de la mayor parte del mundo conocido de su tiempo.

Regocijo en sufriendo porque hay un propósito más grande, el cual él está enfocado en perseguir, y un mayor camino por delante de él y una carrera más maravillosa la cual el corre con fiereza, con un único objetivo en mente, la meta final, la corona de justicia.
 
Al leer este pasaje, como tantos otros en la Biblia, reflexiono sobre la vida de Pablo, y Jeremías, y Juan el Bautista, y Samuel, y reflexiono en las muchas luchas que enfrento en mi caminar, en la carrera que Dios ha puesto por delante de mí, y la corona de justicia que me espera en la meta final, y suspiro con alivio, pues puedo ver con claridad que mi salvación, y la carrera que debo correr, y el regocijo en el sufrimiento, y el regalo de su alegría, y su fe dentro de mí; nada de esto es de mi hacer, porque si lo fuera, yo estaría perdido sin esperanza, como  lo habría estado Pablo, y Jeremías y Juan el Bautista y Samuel, y los muchos otros grandes testigos que Dios nos ha dado para testificar de su
fe, y para ayudarnos a ver esta fe como la única cosa que es requerida de mí, y ni siquiera esa fe es de mí, porque me fue dada por Dios.

Y suspiro de alivio cuando miro a mis debilidades, mis muchos fracasos, y a la que habría sido mi desesperada situación con Dios, si no fuera por la esperanza de la gloria
Miro al rey David, y a Abraham y a Moisés, estos grandes pilares de la historia del Antiguo Testamento, y se alegra mi corazón, porque me gozo en las misericordias de Dios, quien, siendo nosotros aún pecadores, Él envió a su hijo a morir por nosotros, y aun cuando hemos sido rescatados por él, por su propio placer, y aun cuando mientras estábamos como el carmesí, Él nos hizo como la lana, veo que nuestro cuerpo pecaminoso no ha cambiado, nuestra vieja naturaleza no ha cambiado, lo único que ha cambiado es que Él nos ha dado su Espíritu Santo, y que la vieja naturaleza ha muerto con Cristo, y hemos sido resucitados con Él. Sin embargo, este cuerpo de pecado sigue tratando de salir de su tumba, y así mientras yo proclamo su muerte, sigo de vez en cuando alimentándolo, dándole suficiente respiro para hacerme tropezar. Y grito con el apóstol Pablo "No entiendo lo que hago. Pues lo que quiero hacer no lo hago, sino lo que aborrezco, eso hago "(Romanos 7:15), y grito con David" Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia.; de acuerdo a tu gran compasión, borra mis transgresiones.
Lava mi maldad, y límpiame de mi pecado "(Salmo 51:1-2).

Entonces recuerdo las muchas veces Abraham tropezó, o el día en que Dios casi mata a Moisés por una desobediencia, o el momento en que Jesús le dijo a Pedro: "Simón, Simón, Satanás os ha pedido para tamizarte como trigo. Pero yo he orado por ti, Simón, para que tu fe no desfallezca "(Lucas 22: 31-32A), y recuerdo que Jesús tomó posesión de mí (Fil 3:13) y nunca me va a soltar, y aunque los sufrimientos continuarán y las luchas continuarán y si bien puede haber otros golpes y moretones a lo largo del camino, siempre y cuando mantenga mis ojos en la meta final, siempre que mantenga mis ojos en Jesús, el autor y consumador de
nuestra fe, y porque nada puede separarme de Su amor (Romanos 8:39).
Puedo seguir clamando y mirando al cielo, y en humilde adoración gritar, ven Señor Jesús, porque estoy listo para ti!
Esté usted
también listo, ponga todas sus luchas y dolores a los pies de Jesús, y deje que él sea vuestro Señor!

 
José A. Luna
Un siervo de Cristo Jesús!

Guarda el Buen Deposito que te ha sido Confiado!

En su carta a Timoteo, Pablo le está pidiendo proteger el buen depósito que le ha sido encomendado.
Guarda el buen depósito que se te ha confiado, guárdalo con la ayuda del Espíritu Santo que vive en nosotros. (2 Timoteo 1:14)
Pero, ¿qué es este depósito al que Pablo se refiere? ¿Cuál es su relevancia, su importancia? y ¿cómo le beneficia a Timoteo el prestar atención a todo esto?
Por un lado encontramos en 2 Corintios 1:22 que Dios ha puesto su Espíritu en nuestros corazones como una garantía de lo que está por venir. Y si buscamos en el idioma griego el significado de la palabra traducida como depósito, nos encontramos con que también se traduce como prenda o garantía. La palabra "arrabon" denota una obligación, una promesa de pago. Es un término legal utilizado cuando alguien da un anticipo o un pago inicial de una compra. En griego moderno la palabra "Arrabona" se utiliza para un anillo de compromiso, y ¿que otro símbolo podría ser más apropiado?, la promesa de lo que vendrá es sellada con un anillo de compromiso, una promesa de matrimonio, que es irrompible, un compromiso que se sella con la sangre de Cristo Jesús para aquellos que están dispuestos a beber de su copa.
Pero, en este versículo en particular, Pablo nos está hablando de algo más, porque Timoteo debe utilizar la ayuda del Espíritu Santo para proteger lo que le ha sido encomendado.
Estudiar las muchas traducciones y comentarios sobre este tema en particular le daría a cualquiera un dolor de cabeza, pues existe una amplia diversidad de opiniones en cuanto al significado y el propósito de este versículo.
Sin embargo, en el contexto del versículo en este capítulo podemos extraer que, aunque Pablo está animando a Timoteo a permanecer fiel a los dones que se le han confiado, y a seguir alimentando su hambre por el desarrollo de estos dones, Pablo se centra en destacar la importancia de mantener la sana doctrina, la cual él la ha enseñado, pues Timoteo debe dedicarse a la enseñanza y la predicación como lo hizo Pablo, aun a riesgo de muerte.
Ese secreto maravilloso el cual por la gracia de Dios nos ha sido revelado, el Evangelio de la salvación por medio de la fe en Cristo, la esperanza de la vida eterna. Este es el valioso tesoro que Timoteo debe valorar y enseñar y transferir a los demás.
En (1 Pedro 1:10-12) nos encontramos con que en el Antiguo Testamento los profetas anhelaban poder discernir el significado de lo que les había sido revelado, lo cual es Cristo en nosotros. E incluso los ángeles buscaban en vano entender este secreto. Pues esta era una especial revelación la cual había de ser confiada solamente a nosotros, La Iglesia de Jesucristo.,
Este es hoy un secreto a voces, el cual está disponible para cualquiera que desee aceptarlo. Charles Spurgeon solía decir: "Un poco de fe llevará a tu alma al cielo, pero una gran fe traerá el cielo a tu alma." Y esa es la revelación más maravillosa que pueda existir, que a través de la fe en Cristo, la gloria de los cielos ha sido depositada sobre nuestra alma y nos ha vestido con la eternidad desde ahora y por los siglos de los siglos.
Y el desafío de Timoteo no fue sólo el guardar y proteger y sellar en su corazón, con la ayuda del Espíritu Santo, esta revelación maravillosa, pero como se le había confiado a él, el debía confiársela a otras personas.
Pablo le instruye en 1 Timoteo 2:2, "Y las cosas que has oído de mí en presencia de muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que también estén capacitados para enseñar a otros". Pues este podía ser un secreto no más, a partir de ahora todo el mundo necesita conocer la buena nueva, que el diablo es un mentiroso y un ladrón y que se ha propuesto robarse el alma de cualquier persona que se lo permita, y para llevar a cabo esta tarea, el ha decorado el mundo con falsos placeres que apelan a los deseos de la carne, e incluso la iglesia ha caído en esta trampa, hasta el punto de que muchas iglesias se han desviado totalmente de la verdad del Evangelio por el placer de los deseos frívolos.
Pero nosotros somos los hombres y mujeres de confianza los cuales Pablo instruyó a Timoteo a enseñar, y a encomendar la verdad del evangelio, y estamos llamados a continuar con este legado, a avivar el fuego del don de Dios que está en nosotros por el poder del Espíritu Santo, y a incrustar la lanza de la verdad a través del corazón de Satanás, a través de afianzarnos en la fidelidad y la lealtad a Dios, y guardar sus mandamientos, y a través de pasar esta enseñanza a tantos otros hombres y mujeres como podamos, y a confiarles a ellos esta maravillosa verdad para que ellos puedan confiársela a los demás,
Porque un día toda rodilla se doblará en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre (Filipenses 2:10-11) y es nuestra responsabilidad, siendo guiados por el Señor, alcanzar a las naciones, y traer tantas almas como Dios nos permita al conocimiento de esta verdad, la cual es Cristo en nosotros.
Pues se nos ha dado un sello, un depósito como garantía de las cosas gloriosas por venir. Y en ese día queremos escuchar su voz diciéndonos "bien hecho siervo fiel.
Que la gracia de Dios continúe siendo un testimonio en tu vida!

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús